Abrazar el fracaso: Mi caótica historia con el acrílico y cómo sanar un proceso creativo roto

Abrazar el fracaso: Mi caótica historia con el acrílico y cómo sanar un proceso creativo roto - Tinta y Misterio

A veces vemos el resultado final de una ilustración en redes sociales y olvidamos todo el caos, la frustración y el desperdicio de material que hubo detrás. El miedo a la página en blanco es real, pero el miedo a fracasar con una técnica nueva lo es aún más. Hoy quiero contarte una historia honesta sobre capas de pintura pastosa, tuppers reciclados y cómo un reto en vivo que salió terriblemente mal terminó convirtiéndose en una hermosa lección de autodescubrimiento.

El inicio: Sketchbooks sufridos y acrílicos de papelería

Mi primer acercamiento con el acrílico fue hace varios años, mucho antes de saber que existían las tiendas de arte especializadas. Mi motivación era simple: sentía que mi bitácora o libreta de ilustraciones necesitaba más color y vida. Mis lápices de colores eran los mismos desgastados que conservaba desde la escuela (de esos que apenas pintan y dejan líneas mudas), así que decidí aventurarme. Con un presupuesto muy ajustado, compraba un tubo a la vez de los Acrílicos Politec, cuidando cada centavo.

Al principio, el resultado dejaba muchísimo que desear. El papel de mi sketchbook económico no era el adecuado, se arrugaba y absorbía el agua de forma caótica. Sin saber cómo mezclar, terminaba vertiendo la pintura en una tapa de tupper reciclado, inventando bocetos rápidos solo por no desperdiciar ni una onza de material. Me sentía tan frustrada y tonta por dejar bloques de color sucios y planos que decidí abandonar el acrílico por completo. Me convencí de que este material simplemente no era para mí.

El gran fracaso en vivo (O cómo no pintar sobre cristal)

Mucho tiempo después, motivada por los videos estéticos de atardeceres en Instagram, decidí intentarlo de nuevo en un set de lienzos que me regalaron. Pero el verdadero reto llegó cuando, ganando confianza en redes sociales, organicé una transmisión en vivo con un amigo artista. El reto consistía en realizar pintura invertida sobre vidrio, una técnica muy popular en redes.

Esa transmisión fue una auténtica tortura. Estaba usando acrílicos profesionales de la marca Liquitex; a diferencia de mis pinturas pastosas anteriores, estas eran sumamente fluidas y ligeras. Al no usar un Glass Painting Medium adecuado sobre la superficie lisa del cristal, la pintura simplemente no se depositaba y se barría con cada pincelada. Cometí una mala decisión tras otra frente a las cámaras. Apagué el en vivo sintiéndome completamente desprovista de talento, guardé el cristal inacabado en un cajón y no volví a mirar el acrílico por casi un año.

La segunda oportunidad y el valor del tiempo

El arte tiene procesos invisibles. Ese año de distancia no fue tiempo perdido; fue el espacio que mi mente necesitó para madurar la frustración. El cambio llegó gracias a la motivación de mi propia comunidad, cuando preparé un video sobre cómo reutilizar un lienzo viejo para dar vida a un fan art de Arrietty usando una buena paleta de pinceles adecuados. Ver que el resultado quedó hermoso se sintió como un borrón y cuenta nueva; una auténtica segunda oportunidad.

Inspirada y segura, desenvolví la pieza de cristal de Coraline que había abandonado con miedo y la terminé en una sola tarde en mi paleta de mezclas. El secreto no fue una magia repentina, sino comprender que todas mis experimentaciones fallidas previas (incluso las manchas feas en la cámara vieja) me habían otorgado el conocimiento necesario. Hace poco descubrí que mi amigo del reto se sintió exactamente igual de frustrado esa noche, al grado de que aún no ha vuelto a tocar sus acrílicos. Creemos que somos los únicos que batallamos en soledad, pero la frustración es un refugio compartido por todos los creadores.

Avanzar a través del experimento

Si hoy estás batallando con una técnica, te recomiendo invertir en un soporte resistente como este sketchbook recomendado para técnicas mixtas, respirar profundo y permitirte fallar. El aprendizaje no es una línea recta. Hay que fracasar una y otra vez para aprender a avanzar.

Si quieres sumergirte más en estas historias visuales y artísticas, te invito a conocer nuestro libro ilustrado La Última Invitación, un proyecto nacido del amor por el misterio y el autoconocimiento.

¿Qué material te ha hecho sentir que no eres lo suficientemente buena? ¡Déjamelo en los comentarios y construyamos un espacio seguro para nuestros errores!

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