Casi al cierre del año es momento de ser honesto: 2024 fue un año a medias. No una derrota, pero tampoco el año que imaginamos en enero.
El cómic está casi listo
Lo más importante primero. La Última Invitación está en la recta final. Claudia le puso una constancia que se nota en cada página — aunque ella siga diciendo que le falta mucho, yo ya estoy más que ansioso por mostrárselos. Quedan revisiones editoriales, producción de los ejemplares, el audiolibro y las traducciones. La idea es autopublicarlo en Amazon y otras plataformas. El 2025 será para promoverlo.
Lo que no salió
Fui demasiado ambicioso. No contaba con quedarme desempleado a mitad del año y eso golpeó todo lo demás. En Fiverr me quedé en $8,000 dólares cuando la meta eran $10,000. El curso de Skillshare terminó convertido en dos videos para el canal. El guion de largometraje ni lo toqué — y necesito ser honesto sobre por qué sigo escribiéndolo como propósito si nunca lo hago.
Lo que sí funcionó
Encontré trabajo remoto en Vivirse y no lo cambio por nada. Saliendo a comprar regalos navideños no pude evitar felicitarme por no haber aceptado ninguna oferta presencial. Ya superamos los mil suscriptores en YouTube — el primer requisito para monetizar. Y descubrí Reddit, que resultó ser exactamente el tipo de comunidad que buscaba: grupos de encuadernación, materiales de arte, dramas coreanos. Sin algoritmo que decida por ti.
Lo que viene
2025 estará dedicado a dos cosas: promover el cómic y hacer crecer la tienda. La tienda de artesanías de Claudia será la que más tiempo y recursos demande — y también la que más nos enseñe. La idea a largo plazo es vivir de ella. Suena ambicioso. También sonaba ambicioso el cómic hace tres años.
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